En el ámbito corporativo solemos decir que la formación es clave para el desarrollo del talento. Sin embargo, hay un factor silencioso que muchas veces pasamos por alto: hoy las personas no aprenden como antes.
No es falta de interés ni de compromiso. El verdadero cuello de botella es la atención.
Trabajamos en entornos hiperconectados, atravesados por urgencias, notificaciones y multitarea constante. En ese contexto, la capacitación ya no compite solo con otras prioridades laborales, sino con todo el ecosistema de estímulos que nos rodea. Bienvenidos a la economía de la atención corporativa.
Para quienes gestionamos talento, esto implica ir más allá de “dar contenido”. Diseñar formación hoy es capturar atención, conectar con problemas reales del negocio y crear experiencias breves, relevantes y aplicables, en formatos que se integren a la agenda diaria. Porque sin emoción y sin foco, no hay aprendizaje sostenido.
El rol de People & Culture también evoluciona: dejamos de ser organizadores de cursos para convertirnos en curadores de experiencias que alinean aprendizaje, cultura y desempeño.
Tal vez el desafío no sea enseñar más, sino enseñar mejor. Diseñar aprendizajes que compitan —y ganen— frente al ruido cotidiano.
¿Qué podríamos transformar hoy para que aprender sea más simple, más humano y más significativo?

Sergio Bustamante Godoy
Gerente de Personas y Cultura


