La periodista Verónica Zumalacárregui, reconocida por recorrer el mundo con curiosidad y sensibilidad, compartió en una charla reciente los cinco aprendizajes que dejó su viaje por distintas culturas. Una experiencia inspiradora que trasciende el turismo y nos invita a pensar cómo estas vivencias pueden nutrir la vida organizacional.
Sergio Bustamante Godoy, Gerente de Personas y Cultura en énfasis, retoma estas ideas desde su mirada como líder cultural para reflexionar sobre el impacto que pueden tener en el diseño de equipos, procesos de cambio y construcción de una cultura inclusiva y global.
“Lo interesante no es solo lo que una persona vivió, sino lo que ese viaje puede enseñarnos a todos si lo traemos al contexto del trabajo, del liderazgo y del desarrollo humano”, sostiene Bustamante Godoy.
Curiosidad Auténtica
Viajar es renunciar a lo familiar para descubrir lo nuevo. En el trabajo, esta actitud puede ser clave.
“Cultivar una curiosidad genuina nos permite comprender mejor a quienes nos rodean, sus necesidades, sus historias y sus formas de ver el mundo. Es una herramienta poderosa para liderar con empatía y apertura”, explica Sergio.
Conexión a través de lo cotidiano
Compartir una comida, participar de un ritual local o simplemente escuchar una historia son formas profundas de conexión cultural.
“A veces subestimamos el poder de lo simple. En una organización, gestos cotidianos pueden generar grandes vínculos. Una conversación sin agenda, una celebración compartida, una pausa con sentido”, agrega.
Adaptabilidad cultural
Cada país impone sus propias reglas no escritas, y saber leerlas es fundamental para convivir.
“En equipos diversos, ser culturalmente conscientes evita fricciones innecesarias. Escuchar antes de actuar, respetar las diferencias y ajustar nuestras formas de comunicar son claves para lograr una colaboración genuina”.
Comunicación que une
Las palabras no siempre significan lo mismo en todos lados. Escuchar activamente y comprender el contexto cultural puede cambiar una conversación entera.
“Una comunicación inclusiva no solo se trata del idioma, sino de los matices. Como líderes, tenemos la responsabilidad de generar espacios donde todos se sientan comprendidos y valorados”, remarca Bustamante Godoy.
Compartir el aprendizaje
Viajar nos transforma, pero el verdadero valor está en transmitir lo vivido.
“No alcanza con experimentar. Hace falta traducir esas experiencias en aprendizajes colectivos, ponerlas al servicio del equipo, generar nuevas formas de hacer y pensar”, concluye.
Esta charla no solo invita a viajar, sino a mirar nuestras organizaciones con otros ojos: más atentos, más humanos, más globales.

Sergio Bustamante Godoy
Gerente de Personas y Cultura


