Desarrollo de la gestión de las emociones en el lugar del trabajo 

Sergio Bustamante Godoy, Gerente de Personas y Cultura en énfasis People & Brands, nos brinda su perspectiva sobre la importancia y el desarrollo de la gestión emocional en el entorno laboral. 

En su visión, abordar las emociones en el lugar de trabajo no solo mejora el bienestar de los colaboradores, sino que también potencia la productividad y fomenta un ambiente de trabajo más colaborativo y positivo.

“La gestión de emociones en el entorno laboral ganó importancia en las últimas dos décadas. Hoy en día, es inconcebible una cultura empresarial moderna que no se preocupe por el bienestar emocional de sus colaboradores. Este cambio es significativo en comparación con épocas anteriores, cuando las emociones de los trabajadores no se monitoreaban ni gestionaban”, explica Sergio Bustamante Godoy. 

Cuando las empresas comenzaron a industrializarse, la prioridad era la productividad y la eficiencia.

“En esos primeros tiempos, las emociones de los trabajadores no se valoraban. La administración era jerárquica y, en muchos casos, autoritaria. El bienestar emocional no era relevante; el estrés laboral era visto como algo normal y aceptable”, agrega Bustamante Godoy.

El trabajo de psicólogos como Daniel Goleman en las décadas de 1980 y 1990 introdujo el concepto de inteligencia emocional (IE). La idea de que las competencias emocionales son tan importantes como las habilidades técnicas para el éxito en los negocios se popularizaron con su libro “Inteligencia emocional” (1995). Las empresas comenzaron a reconocer que mejorar la regulación emocional de los empleados podía tener un impacto significativo en el desempeño y la cohesión del equipo. Se implementaron entrenamientos en inteligencia emocional y se enfatizó el liderazgo empático.  

En la década de 2000, la gestión emocional se integró más profundamente en la cultura organizacional.

“Las empresas comenzaron a crear planes e iniciativas personalizadas para gestionar el estado emocional de sus equipos de trabajo, enfocándose en la salud mental y el equilibrio entre la vida laboral y personal”, explica Sergio Bustamante Godoy.

Se implementaron programas de bienestar que incluían actividades físicas, prácticas de atención plena y acceso a recursos de salud mental. La conciliación familiar fue posible gracias a políticas de trabajo flexible y apoyo. 

El desarrollo profesional empezó a incorporar habilidades blandas, como la regulación emocional. Se educó a los líderes para que fueran más empáticos y fomentaran un entorno de apoyo emocional. 

“Durante la última década, la gestión emocional tomó un enfoque más integral de la salud general”, agrega Bustamante Godoy. “La pandemia de COVID-19 incrementó la necesidad de mejorar la estabilidad emocional de los empleados, ya que el trabajo remoto y el aislamiento social exacerbaron el estrés y la ansiedad”. 

“Las empresas ampliaron sus ofertas de salud mental, ofreciendo terapia en línea y programas de asistencia al empleado. Se promovieron debates y conferencias sobre cómo afrontar el estrés y la vulnerabilidad. La tecnología se utilizó para monitorear y apoyar el bienestar emocional, con aplicaciones de bienestar y plataformas de comunicación interna que sirven como fuentes de apoyo emocional. Las encuestas de clima laboral y la retroalimentación continua son herramientas útiles para identificar y abordar problemas emocionales proactivamente”, desarrolla Sergio B.G. 

La creación de una cultura inclusiva que reconozca la diversidad fomenta la estabilidad emocional al garantizar que todos los empleados se sientan respetados y valorados. Las empresas están implementando políticas que promueven la equidad y combaten la discriminación, lo que resulta en un ambiente emocionalmente saludable. 

Conclusión

La gestión de emociones en las empresas ha pasado de ser una preocupación secundaria para convertirse en un pilar fundamental de la cultura organizacional. Este cambio refleja la creciente comprensión de que el bienestar emocional es crucial tanto para la salud de los colaboradores como para el éxito y la sostenibilidad empresarial. Promover la gestión emocional es esencial para enfrentar desafíos futuros y construir ambientes de trabajo más saludables y productivos

Sergio Bustamante Godoy

Gerente de Personas y Cultura

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